domingo, 19 de febrero de 2012

Se fue sin despedirse...

A veces es muy difícil comprender los designios misteriosos de la vida.  Como puede haber gente que llega a nuestra vida, permanece dentro de ella y luego se marcha abruptamente, sin siquiera tener la oportunidad de despedirse.. Pero hay de partidas, a partidas.
Cuando se trata de alguien que nos ha dado la vida, estuvo por mas de 35 años en ella, es mucho mas difícil de comprender el por qué la Vida no le dio la oportunidad de despedirse, de decirnos: "Ya me voy, cuidense mucho, sigan adelante y echenle ganas que al rato nos veremos, porque esto no es un adiós sino un hasta pronto. Los quiero mucho...Perdonenme por las cosas que alguna vez pasaron".  Y tampoco a nosotros nos da la oportunidad de contestar: "Nosotros también te queremos mucho aunque casi nunca lo supimos demostrar. Perdónanos por no habernos conectado con tu vida de manera total y no haberte sabido comprender, por vivir siempre en mundos separados... Pero aun así te queremos mucho y te vamos a extrañar enormemente"...
Al menos de esa manera sentiríamos que de cierto modo los dejamos partir en paz, y no estar sintiendo esta especie de separación violenta y repentina que lastima el alma de una manera nunca imaginada.
Pero aquí tenemos el deber en nuestro corazón de jamas olvidar y seguir mantenimiento vivo el recuerdo, pues de este modo quienes nos han dejado así, estarán presentes por siempre, tal vez desde un lugar muy lejano, pero siempre presentes, para que recordemos todo lo que hicieron por nosotros y agradezcamos que nos dieron la oportunidad de llevar una vida digna...
 Y tal vez algún día, tal vez, el dolor se convertirá en una energía dentro de nosotros, que nos imlpusará a ser mejor cada vez, para honrar su memoria. Por el momento, eso no ha sucedido y el dolor aquí está presente...

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